Teología Sistemática: Introducción

El asunto de comprender, entender, y reconocer la autoridad de Dios es básico para el correcto entendimiento de la doctrina cristiana y de la Iglesia Primitiva de Cristo. Los cristianos y las iglesias de los tiempos del Nuevo Testamento fueron guiados por La Palabra Edificante de Dios representada magníficamente en la persona de Jesús de Nazaret.

Es un error común pensar que cada iglesia local debe desarrollar su propia forma de mirar la doctrina y la práctica cristiana. En efecto, veremos en este estudio que todas las Iglesias en el Primer Siglo observaban al Señor y a su palabra como el patrón absoluto bajo el cual todas debían regirse. Si no existiera este patrón absoluto, -como afirman algunos-, no podría haber nada correcto o incorrecto.

Podemos ver claramente en el testimonio evangélico, que: cuando las iglesias primitivas se extraviaron de los mandamientos del Señor, éstas fueron instruidas a retornar a ese patrón que el Señor aprobó. Su práctica era juzgada por las enseñanzas del Señor como se presentó a los apóstoles y profetas, quienes fueron guiados por el mismo Jesús, y posteriormente por el Espíritu Santo.

En este estudio hemos asumido que las iglesias de los tiempos del Nuevo Testamento respetaron, siguieron, se amoldaron, y se adaptaron paulatinamente a las enseñanzas de Jesucristo, y todo esto continuó así, dada la celosa supervisión de sus apóstoles, quienes ya estuvieron guiados por el poder del Espíritu Santo.

Es necesario también que comparemos los estudios investigativos efectuados por «Eusebio de Cesárea» y otros historiadores respecto a la Historia Eclesiástica, desde su origen a nuestros días. Poniendo un énfasis en el estudio y la comprensión de lo que sería para todo entendido en la materia, «la disciplina de la Iglesia Primitiva de Nuestro Señor Jesucristo«.

Lewis Sperry Chafer